Je m’appelle Jordi
Cia. Mariantònia Oliver / Desde las 19h / Sa Comuna / Lloret de Vistalegre

¿Qué significa ser hombre hoy? ¿Qué gestos, silencios y actitudes hemos heredado sin cuestionarlos? Je me appelle Jordi nace de estas preguntas y las traslada al cuerpo a través de un proceso de creación compartido. Seis hombres de entre 50 y 70 años, provenientes de trayectorias muy distintas, construyen una pieza que parte de sus propias experiencias para hablar de masculinidad, identidad y vulnerabilidad.

La propuesta no busca ofrecer respuestas ni establecer nuevos modelos, sino abrir un espacio de escucha y reflexión. El movimiento, gesto y palabra se combinan en una dramaturgia construida a partir de recuerdos, emociones y vivencias personales que se transforman en materia escénica. La fuerza, la ternura, el miedo, la fragilidad o la necesidad de pertenencia aparecen como partes inseparables de una misma experiencia.

Continuando la línea iniciada con Las Muchísimas, la pieza convierte el escenario en un lugar de encuentro donde repensar las construcciones sociales del género y descubrir otras formas de habitar el cuerpo y las relaciones.

La Cia. Mariantònia Oliver es una compañía de danza contemporánea fundada en 1989 y establecida en Mallorca desde 2000. A lo largo de su trayectoria ha desarrollado un lenguaje propio que combina movimiento, espacio sonoro, audiovisuales y procesos de creación colectiva, situando el cuerpo como herramienta de investigación y transformación social. Una parte esencial de su trabajo gira en torno a la participación comunitaria y al diálogo entre profesionales y personas sin experiencia escénica. De esta línea han surgido proyectos como Las Muchísimas y Los Muchísimos. Je me appelle Jordi, que exploran las identidades contemporáneas desde la diversidad de edades, experiencias y trayectorias vitales. La compañía es residente en EiMa Centre de Creació, desde donde impulsa residencias artísticas, actividades de mediación cultural y el Festival EiMa. Sus espectáculos se han presentado en numerosos festivales y teatros de Europa, el Mediterráneo y América Latina, consolidando una forma de entender la danza como un espacio de escucha, de intercambio y de construcción de comunidad.